En particular, si su hijo tiene sobrepeso, preste
atención al tamaño de las porciones. Para niños de cuatro y cinco años, el
tamaño de las porciones debe ser más pequeño que el de las porciones para
adultos que usted y su cónyuge comen.
Si bien los niños de tres años son, por lo general,
bastante exigentes con la comida, este comportamiento también puede continuar
en los niños de cuatro años. Sin embargo, es posible que los niños más grandes
expresen más sus preferencias. Su hijo puede volverse más insistente con
determinados alimentos que no quiere comer. Sus necesidades nutricionales son
las mismas que las que tenía hace un año. Sin embargo, es posible que tenga
respuestas emocionales impredecibles frente a los alimentos que se le ofrecen.
Puede contestar mal e, incluso, decir palabrotas si no le gustan los alimentos
que le ofrecen. Pero si le sirve en el plato comidas bien equilibradas, tendrá
suficientes opciones saludables para mantener una buena salud.
A esta edad, su hijo debería comportarse bien
durante las comidas y estar listo para aprender los modales básicos en la mesa.
Hacia los cuatro años, ya no sostendrá el tenedor ni la cuchara con el puño
cerrado, debido a que ahora es capaz de hacerlo como un adulto. Si se le
enseña, también puede aprender a usar un cuchillo de mesa adecuadamente. Usted
también puede enseñarle otros modales en la mesa, como no hablar con la boca
llena, usar la servilleta en lugar de las mangas para limpiarse la boca y no
pasar por delante del plato de otra persona. Si bien es necesario explicar
estas reglas, es mucho más importante enseñar con el ejemplo. Su hijo se
comportará como ve que lo hace el resto de la familia. También desarrollará
mejores modales en la mesa si en su familia se acostumbra comer todos juntos.
De modo que haga que, al menos, una comida al día sea un momento familiar
especial y agradable. Y también pídale a su hijo que ponga la mesa o ayude de
alguna otra forma en la preparación de la comida.
La publicidad televisiva, incluso si al verla se
dan las mejores explicaciones sobre los mensajes comerciales, representa un
serio obstáculo para la buena nutrición de su hijo en edad preescolar. Algunos
estudios muestran que los niños que miran más de veintidós horas de televisión
por semana son más propensos a tener obesidad. Los niños de cuatro y cinco años
son extremadamente receptivos a los avisos publicitarios de cereales azucarados
y dulces, especialmente después de visitar otros hogares donde se sirven estos
alimentos. Pero, repetimos, la obesidad es un problema cada vez mayor en los
niños de los Estados Unidos. Por este motivo, es necesario que sea consciente
de los hábitos de alimentación de su hijo, en el hogar y fuera de este, y que
los controle para asegurarse de que esté comiendo lo más saludable posible.
Para combatir las influencias externas, haga que su
hogar se mantenga lo más saludable posible. Compre productos con bajo contenido
de sodio, azúcar y grasa. También controle la cantidad de horas que su hijo
mira televisión y la exposición a los avisos publicitarios. Con el tiempo, su
hijo se acostumbrará a los alimentos saludables. Esto hará que sea menos
vulnerable a tentarse con los alimentos más azucarados, salados o grasos.
Última actualización 5/28/2013
La
información contenida en este sitio web no debe usarse como sustituto al
consejo y cuidado médico de su pediatra. Puede haber muchas variaciones en el
tratamiento que su pediatra podría recomendar basado en hechos y circunstancias
individuales.
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